El trabajo que Tulancingo cultural realiza es voluntario,

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lunes, 2 de junio de 2014

Xiuhtlaltzin, ¿sacerdotisa asesinada por oponerse al sistema? Unas flores para Xiuhtlaltzin. Cristina de la Concha


Xiuhtlaltzin, ¿sacerdotisa asesinada por oponerse al sistema?

Unas flores para Xiuhtlaltzin

Cristina de la Concha

 

 

Se cuentan muchas leyendas en Huapalcalco, entre ellas las de Xiutzaltzin o Xiuhtlaltzin, de quien unos dicen que fue reina, otros, que no lo fue, sino sacerdotisa.

          Una leyenda es que esta mujer desapareció simplemente pero con la promesa de regresar, que se fue entre las piedras, otra, que se negó a ocupar el trono de Mitl, su esposo, al morir éste, y que después desapareció, lo que hace pensar que huyó de algún cambio en la política de su marido muerto, cambio con el que ella no estuvo de acuerdo.

          Calvijero[1] narra que Xiuhtlaltzin gobernó por cuatro años a la muerte de Mitl, en 979, aunque otros la ubican en 1038 d.C.[2], este último dato añade que “dama de los verdes campos” es el significado de su nombre[3]. Aurora Tovar Ramírez refiere[4] sobre ella: mujer que no tenia linaje alguno pero que era muy conocida por su sabiduría. Y todos coinciden en que habitaba en Tula, sin embargo, la leyenda que se alude aquí es de Huapalcalco, no tenemos otra noticia de su ubicación.

En El Sol de México, hallé esta nota de 2008[5]:

Carlos María de Bustamante en su Cuadro Histórico describe los funerales: "Concluidos los honores funerales, para enjugar las lágrimas de la reina viuda Xiuhtlaltzin, pasó toda la nobleza a darle el pésame y suplicando al mismo tiempo continuase en el mando toda llena de la autoridad que tuvo su esposo. (...) Las amables prendas y elevado talento muy superior a la generalidad", era bien notorio para sus súbditos que habían sido puntales testigos de que "había cargado a medias con su esposo la pesada tarea de gobernar con igual celo, dedicación y amor".

"Todo esto les mitigaba la pena que les inflingía la sensible pérdida del sabio monarca, y aseguraban su felicidad elevando al trono a aquella heroína, en quien estaba retratada la imagen de su esposo, siendo una misma la grandeza de su alma, la verticalidad y prudencia del gobierno y el amor para todos los pueblos".

Así, Xiuhtaltzin se convirtió en la primera reina del pueblo tolteca, gobernándolo durante quince años hasta su fallecimiento en 1040 de nuestra era. Sus exequias se celebraron fastuosamente y "todos sus vasallos gimieron de dolor por varias semanas", elevando al trono a su hijo Tepancaltzin.
 

Sandra Sabanero novela la historia de Xiuhtlatzin en La primera reina tolteca[6], donde la escritora mexicana -radicada en Alemania- “narra el sentir de Xiuhtlatzin, alguien que no teme ser como es y se muestra auténtica, plena, majestuosa (…) y cómo Xiuhtlatzin descubre que lo importante no es entender el mundo exterior, sino también el interior, donde los dioses se manifiestan iluminándola a fin de que aprenda día tras día el valor de las personas y, sobre todo, el lugar que ocupa como mujer tolteca”. Aquí vemos que se omite la segunda consonante “l”, ignoramos si es un error o es el nombre que la autora le da.

Respecto a la leyenda, parece ser que, hoy día, algunos han creído que al hacer referencia a su partida “entre las piedras”, entonces, hay un portal “energético” en el lugar.

Hace no mucho, llegó a mis oídos, por azares del destino, un trozo de esa leyenda que relata que un hombre la llevó forcejeando y a golpes a la cima del cerro de La Mesa, en Huapalcalco, la arrastró hasta el borde del precipicio con amenazas para obligarla a aceptar una nueva ley, a lo que ella se negó. Entonces, él la lanzó al vacío. Al caer, se atoró entre las piedras del acantilado. El hombre bajó por el despeñadero y con una enorme piedra golpeó su cabeza y el cuerpo todavía con vida hasta sumirlos entre las rocas para que no asomara seña alguna, ocultando así su muerte. Infiero que de ahí se desprende el mito de que se había ido “entre las piedras”.

Por esta razón, quise ir al lugar donde Xiuhtlaltzin cayó y, con el respeto que le tengo a Huapalcalco y a quienes allí habitaron, llevar flores y simbólicamente darle sepultura. Así, acompañada por el poeta Ricardo Luqueño, me dirigí a la zona arqueológica el pasado 11 de mayo, con flores amarillas e incienso para esta mujer que ignoramos en realidad quién era, si la reina o la sacerdotisa o cualquier otra mujer que fue lanzada del cerro y encontró una trágica muerte entre las piedras de Huapalcalco a manos de intereses malévolos, y que se convirtió en leyenda.




Y, como si nos hubiera estado esperando, justamente ahí, en ese punto, unas piedras formaban una especie de nicho donde colocar los ramos.

Ritual Hñahñú desde México hasta Las Varillas, Córdoba: El Npojithe en la obra fotográfíca del cardonalense Iván Hernández Trejo


El rito hñahñú Npojithe en Sudamérica


En Argentina


Ritual del Npojithe en Las Varillas, Córdoba, Argentina




 

Este domingo 1 de junio, en Argentina, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Las Varillas abrió la Muestra Fotográfica Itinerante "Ritual del Npojithe. El rito entre sombras" del artista mexicano Ivan Hernández, que estará en exhibición hasta el día 15 del presente.

A las 17:00 hrs, en la Sala Hugo Pinter, en el 139 de la calle de Belgrano, tuvo lugar la inauguración de la muestra que describe el ritual Npojithe de la cultura Otomí, uno de los pueblos indígenas más numerosos de México que habita de manera discontinua la zona central de dicho país. El Npojithe es un ritual sagrado de esta cultura transmitido de manera oral ancestralmente. En el mismo se realiza una ofrenda especial a los espíritus de la tierra, agua para la siembra o a la salud de la familia y se expresa como una manifestación viva de la relación entre el hombre y la naturaleza (Nana Ximhai), hasta hace poco sólo conocido y practicado por los ancianos de la comunidad de Pozuelos, municipio de Cardonal (estado de Hidalgo, México). Los objetos relacionados con el rito se consideran sagrados y se realiza en el cerro Npojithe, donde se encuentra una cueva con doce estalactitas, en el que participan una cuadrilla de seis niños y seis niñas que representan los doce espíritus de la tierra y, según la cosmovisión Otomí, la dualidad de las cosas.

La muestra forma parte del Programa Muestras en Artes Visuales de la Dirección de Cultura y es presentada de manera conjunta con el Área Pensamiento Latinoamericano de la Agencia Córdoba Cultura S.E., equivalente en México a Secretaría de Cultura Estatal, con la colaboración de Culturalcingo, A.C., del estado de Hidalgo, quien, por medio de su presidente, Cristina de la Concha, hizo llegar la obra a Pensamiento Latinoamericano, en 2012, como parte del intercambio cultural que han mantenido, asimismo, a través de la Unión Latinoamericana de Escritores ULatE.

Para la inauguración se contó con la presencia de la Jefa de Área de Pensamiento Latinoamericano, Celina Garay, además de las autoridades municipal, así como de Mirta Bustos, entre otras personalidades.

Iván Hernández Trejo, originario de Cardonal, Hidalgo, es fotógrafo artístico, cantautor y poeta, que obtuvo la autorización de la comunidad de Pozuelos para hacer un seguimiento con su cámara de este ritual ancestral de su tierra natal, para darlo a conocer y contribuir de esta forma a la preservación de las tradiciones del pueblo originario hñahñú, como ahora se le llama también, nombre que los españoles de la invasión cambiaran por el de 'otomí', vocablo despectivo que por su uso en los últimos quinientos años, se impuso.














Fotos: cortesía de la Dirección de Cultura de Las Varillas, Córdoba.

De las Lengua Originarias por Cristina de la Concha


De las Lengua Originarias

por Cristina de la Concha

 

Un día me desperté y me di cuenta de que en realidad no conozco a mi país por sus lenguas originarias.

Un día, observé que a pesar de que muchos sonidos de las lenguas originarias de México me son familiares, sus significados no lo son.

Ese día me di cuenta de que yo ignoraba que muchas palabras de uso diario provienen de nuestras lenguas originarias, principalmente del náhuatl.

Un día, entendí que siendo mexicana gran parte de mi vida había ignorado que en mi país existen 67 lenguas originarias.

Un día me di cuenta de que a pesar de haber nacido en México, no reconozco la esencia de sus nombres, de su toponimia, de una infinidad de vocablos de lenguas originarias incorporados a la lengua española.

Un día, me di cuenta de que a pesar de que el español es la lengua oficial de mi país, el español no me dice nada del misterio que encierran sus zonas arqueológicas ni la esencia de los ritos de los pueblos originarios.

Ese día, en que desperté, vislumbré que para comprender a México, la diversidad que somos culturalmente, necesitaba aprender un poco al menos de sus lenguas; que si bien representa una tarea monumental aprenderlas todas, al menos debía yo intentar conocer el origen de los vocablos que forman parte del español mexicano, que designan los lugares que más frecuento y los que están en nuestras comidas diarias.

Ese día me di cuenta de que yo no sabía qué significa la palabra Pachuca, la capital de mi estado, y pocos hidalguenses lo saben; sí sabía de Tulancingo, mi tierra natal, pero observé que lo había aprendido ya pasada la adolescencia. Uno nace en este país pletórico de cultura y de una enorme diversidad y no nos enseñan en la primaria ni siquiera lo que significan los nombres importantes de nuestro país, más allá de Cuauhtémoc o Quetzalcóatl, cuando estamos rodeados de todos ellos, en los lugares que habitamos, en la alimentación, en nuestras tradiciones. ¡Qué forma tan absurda de negarnos a nosotros mismos!

No hablo ninguna lengua originaria pero todos los días de mi vida, absolutamente todos los días que paso en este país, pronuncio al menos una palabra náhuatl o de alguna otra lengua originaria; nos sucede a todos los mexicanos, sólo por ser mexicanos, y nos pasa desapercibido, no nos percatamos.

         Sin embargo, la lucha por el reconocimiento de las lenguas originarias pareciera hoy día ser nueva, una nueva batalla como si las lenguas fueran nuevas, cuando nunca debieron haber sido puestas al olvido, como si fueran extranjeras y se estuviera luchando por un absurdo.

El rescate de las lenguas originarias es tan importante como el estudio de nuestra historia porque forman parte de ella, y nuestra historia es la explicación de lo que somos ahora.

Soy traductora de profesión, del inglés, egresé de la carrera en 1984. Como traductora, aprendí que para poder comprender una lengua es necesario conocer la cultura de los hablantes de dicha lengua, que los conceptos de las palabras varían de acuerdo con ello. En una ocasión, tuve oportunidad de escuchar al connotado filólogo, traductor del griego y el latín, Valentín García Yebra, por ahí del año 83, y él decía que el concepto de “bosque” en su país, España, era diferente del que se tiene en Francia o en México, pues los bosques españoles no son como los franceses o mexicanos, sino que son áridos, así que cuando un español piensa en un bosque, su mente evoca un paisaje muy distinto del que evocamos los mexicanos, entonces, el concepto es otro, por tanto, la sensación es otra, por tanto, las inferencias que hacemos de un texto que contiene la palabra “bosque” son otras. Y está, por ejemplo, el hecho de que los esquimales tienen más de cien formas de llamar a la nieve porque viven en ella, nosotros no, muchos ni siquiera la conocemos, y, además, le dan muchos usos, como el iglú, palabra para la que no tenemos traducción en español. Porque la lengua es la forma que le damos a las ideas, es la forma en que trasladamos las ideas y las ideas se generan de lo que vivimos, de dónde vivimos, el medio ambiente, el paisaje, el clima, la vegetación y de nuestras necesidades; todo esto da origen a las costumbres, a las creencias y, a su vez, todo incide en la lengua, en la formación de nuevas palabras, en la estructura del habla.

Así, los hablantes tenemos pensados nuestros conceptos, nuestra vida, nuestra verdad, en nuestra lengua materna, porque la ligamos a nuestras primeras ideas, aquellas de la niñez, y en la adquisición de una segunda lengua se hace difícil que el pensamiento se logre en ella, es una tarea de titanes, a menos que ambas lenguas se adquieran simultáneamente, entonces, se puede cambiar el pensamiento de una lengua a otra, pero siempre una de ellas llevará el mayor peso.

El que las lenguas indígenas no sean oficiales en el país no libra a sus hablantes de este hecho, tampoco los hace más eficientes en la adquisición de otra lengua -aunque yo los admiro cuando los oigo cambiar de una lengua a otra con facilidad y rapidez un sinnúmero de veces a lo largo del día, a lo cual han sido obligados por la sociedad, esto es un gran mérito de los pueblos originarios-.

Todo lo contrario, esto implica necesariamente que México fue pensado, concebido, sentido, asimilado en primer término en sus lenguas originarias, es decir, cada cultura mexicana pensó sus campos, sus montañas y lagunas, sus especies, en su propia lengua, los concibió así y no en la que llegó y se impuso.

Por todo lo anterior, se hace necesario que las lenguas indígenas sean consideradas en nuestro país en los diferentes ámbitos no sólo para que los mexicanos podamos concebir la enorme carga cultural que tienen sobre nosotros y alcancemos una mayor comprensión de quiénes somos, sino también en cuestiones legales con el solo fin de que sus hablantes tengan la certeza de que su decir y su punto de vista son tomados en cuenta cabalmente, y de que comprenden cabalmente los procesos.



 
 

Se firma MANIFIESTO DE CHANTEPEC-MANGU en San Ildefonso, estado de Hidalgo



 MANIFIESTO DE CHANTEPEC-MANGU 
o
MANIFIESTO DE SAN ILDEFONSO
 
Firmado en San Ildefonso, Municipio de Tepeji del Río, Estado de Hidalgo, a los 25 días del mes de mayo del año 2014. (Documento escrito por el catedrático y escritor José Sánchez Barrera (UNAM))
 
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La Secretaría de Educación Pública (SEP), que tiene una visión eurocentrista de la historia de México, asume el modelo de historia de Europa, y lo aplica a nuestro país. Tal modelo es el siguiente:
Edad Antigua:           3000 a. C. - 456 d. C.
Edad Media:                       456 d. C. - 1453 d. C.
Edad Moderna:                   1453 d. C. - 1789 d. C.
Edad Contemporánea:        1789 d. C. - (La actualidad)
 
Se basa este modelo en eventos acaecidos en Europa, como la historia del imperio romano, el Medioevo y la revolución francesa, que de no ser por los crímenes e imposiciones imperialistas de los europeos sobre el mundo entero, nada tienen que ver con nosotros. Por eso, presento enseguida un modelo de historia de México basado en la experiencia de los mexicanos desde el poblamiento de América hasta nuestros días.
El proceso de la civilización, que no sólo comprende al México actual, sino a toda Mesoamérica, cuando menos, queda representado por la cuenta larga, que comienza en el año 3114 a. de C., continua hasta el día de hoy y concluirá alrededor de 1300 millones de años después de la fecha de inicio, para volver a empezar, quizá; pero si no reinicia, la cantidad de años es tan grande que ya no importa.
También es necesario que quede clara la manera de presentar los años: éstos serán citados enunciando un número y enseguida las siglas cl o cc, en minúsculas. El primer par de siglas significa cuenta larga y el segundo, cuenta cristiana; por ejemplo: 5128 cl, que se lee: “año 5128 de la cuenta larga”; o bien, 2014 cc, que se lee: “año 2014 de la cuenta cristiana”. Las siglas ‘acl’ y ‘acc’ deben ser leídas, respectivamente: ‘antes de la cuenta larga’ y ‘antes de la cuenta cristiana’.
         Ahora, las etapas de la historia de Mesoamérica:
Periodo Inicial (Pehualizcahuitl), que comienza con las fechas correspondientes al poblamiento de América y termina en la fecha de inicio de la cuenta larga (circa 40 000 - 3114 acc).
Periodo Intermedio (Tlahcocahuitl). Este periodo se extiende desde el inicio de la cuenta larga y termina cuando aparecen los primeros vestigios de los olmecas (3114 acc - circa 1500 acc)
Periodo Olmeca (Olmecacahuitl). La aparición de los olmecas señala el inicio de este periodo, que termina cuando inicia la construcción de Teotihuacan (circa 1500 acc – circa 200 acc).
Periodo Tolteca (Toltecacahuitl). El surgimiento de Teotihuacan marca el inicio de este periodo, que acaba el 13 de agosto de 1521 cc, día de la derrota del ejército comandado por Cuauhtemoc y caída de Tenochtitlan en manos de invasores cristianos (circa 200 acc – 1521-08-13).
Periodo Virreinal (1c Tlahtohcateixiptlacahuitl). A partir de la caída de Tenochtitlan (1521-08-13) comienza este periodo, que se prolonga hasta el 24 de agosto de 1821, fecha en que el virrey Juan O’Donojú firma el Tratado de Córdoba, que significa la rendición del ejército del rey de España. Este periodo se caracteriza por los crímenes, robos y destrucción en la mayor escala de todos los tiempos y lugares del mundo hasta el día de hoy, llevados a cabo por los españoles de aquellos años (1521-08-13 ¾ 1821-08-24).
         Periodo Postvirreinal (2c Tlahtohcateixiptlacahuitl). La firma de O’Donojú marca el inicio de la última etapa de la historia de México, ello es el Periodo Postvirreinal, vigente hasta el momento en que esto escribo. Este periodo se caracteriza por el eurocentrismo de los gobernantes de México y, por lo tanto, la enajenación de la conciencia de los mexicanos en todos los órdenes de gobierno y sistemas educativos, acompañado todo ello con la entrega de privilegios al capital extranjero para el usufructo y gozo -por parte de ellos- de las riquezas nacionales (1821-08-24 –¾ hoy).
Como consecuencia de las categorías históricas arriba presentadas, en vez de prehispánico hay que decir tolteca; y los temas o acontecimientos posteriores al 13 de agosto de 1521 cc, si el punto bajo análisis lo amerita, deben ser llamados virreinales o postvirreinales, según el caso; o cristianos, en general. En vez de conquista hay que decir invasión española, derrota, nuestra derrota u holocausto de la toltequidad. Sí hay que asumir el hecho de que la invasión española sólo es posible en el marco de nuestra derrota; y ningún sistema educativo debe convencernos de que todos salimos ganando con la destrucción de Mesoamérica, o sea: el holocausto de la toltequidad.
 
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Por lo que, por el fortalecimiento de nuestra conciencia nacional[1], manifestamos las siguientes  tareas de corto, mediano y largo plazo, a cumplir :
1. Invitar a todos los mexicanos a que aprendan los idiomas de la región donde viven, y crear las condiciones para que haya cursos de tales lenguas.
2. Realizar censos no sólo de cuantas personas dejaron de hablar una lengua mexicana, sino de cuántas aprendieron o están estudiando alguna lengua mexicana.
3. Fortalecer los contenidos instruccionales sobre México en todos los sistemas educativos del país, públicos y privados.
4. Otorgar becas a estudiosos mexicanos para continuar el trabajo de desciframiento de la escritura maya, y los otros sistemas de escritura de Mesoamérica e incluir estos temas en los programas educativos de las escuelas públicas y privadas, desde la primaria, cuando menos.
5. Recuperar la pronunciación correcta -hablada y escrita- de los topónimos nahuas y de todas las lenguas de México en todo el país, tal vez mediante carteles, conferencias, programas de radio o televisión, etc. Por ejemplo: en lugar de Churubusco, Huitzilopochco, que es la forma correcta, y significa: “donde está Huitzilopochtli”.
6. Fundar seminarios y cursos especiales en todas las universidades del país para estudiar la microhistoria de los pueblos de México durante los siglos XVI al XVIII, inclusive; y realizar el inventario de los daños (físicos y morales) ocasionados a nuestro país por el gobierno de los virreyes españoles.
7. Cambiar los nombres de calles, plazas, territorios, escuelas, etc. cuando éstos correspondan a genocidas, rateros o secuestradores en nuestra tierra. Un ejemplo: Diego de Mazariegos, que algunos mexicanos creen exterminó a los chiapas, lo cual no es cierto; pero sí es cierto que es un héroe de España contra los mexicanos, y una de las calles principales de San Cristóbal de las Casas, Chiapas lleva su nombre.
8. Dar de baja todos los escudos de las ciudades y territorios otorgados por el gobierno español, y convocar al diseño de los escudos mexicanos correspondientes.
9. Como mexicanos que somos, dejar de usar la palabra conquista para referirnos a la destrucción de la civilización en Mesoamérica, y en su lugar hablar del holocausto de la toltequidad, de la invasión española o la derrota que sufrimos el 13 de agosto de 1521.
10. Dejar de dividir el tiempo mexicano en prehispánico e independiente. En su lugar, etapa tolteca o de la toltequidad y periodo europeo o de la cristiandad.
11. Llamar a las lenguas originarias de México, lenguas mexicanas; y a las que no sean originarias de nuestra tierra, lenguas extranjeras; el castellano es una lengua española.
12. El Plan de Estudios de todas las carreras de todas las universidades públicas y privadas del país debe incluir como requisito para obtener el grado de licenciado, la aprobación del examen de traducción de una lengua mexicana o una lengua extranjera.
13. A los estudiantes que ya hablan una lengua mexicana se les debe otorgar el reconocimiento de ya haber aprobado el examen de traducción de una lengua extranjera, porque toda la carrera la hicieron en castellano, que es una lengua europea.