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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Nuestro acento nahua


Nuestro acento nahua




 

La actitud discriminatoria a los Pueblos Originarios como la cometida por un alto funcionario al decir “yo, toro sentado”, en una mofa despreciativa, la he venido escuchando en México desde hace décadas, y se volvió tan común en algunos círculos que la noción de racismo se les extravió y ni idea tienen, expresión con la que además le pegó a los indígenas de EU, haciendo alusión a una de esas películas sobre apaches y sioux, o sea… (“o sea”, expresión muy mexicana, del centro de México, que significa que el error es mayor, que “no contento con su atrevimiento”, añadió otro más).

Por desgracia, un segmento considerable de mexicanos es racista, lo peor: es racista con su propia gente. Frases o chistes, como aquel comentario “sólo estiran la mano para pedir” o los relacionados con la lengua como todos aquellos que para “desprestigiar”, criticaban que López Obrador se comiera la “s” al hablar, cuando ésa es la manera propia de toda una región, y de muchas regiones, este supuesto “desprestigio” que un grupo creyó hacer no era más que discriminación a todos aquellos que omiten la “s”: veracruzanos, cubanos, venezolanos, etc., discriminación pura que abarcaría a gentilicios con otros rasgos en el habla, como argentinos o chilenos, costarricenses o puertorriqueños, ¿qué… no se daban cuenta?

Lo que demuestra una vez más que esos segmentos de la población no reconocen la importancia de los Pueblos Originarios, no reconocen que ellos son los herederos directos de nuestra propia cultura, y al decir “nuestra” me refiero a los mexicanos que somos mezcla: la mayoría.

Quien se expresa de ese modo deja en claro que ignora que ellos son los herederos directos de nuestra comida prehispánica de la que tan orgullosos nos sentimos, de nuestras admirables artesanías, de nuestras pirámides. Deja en claro que ignora que México es vocablo náhuatl del que seguramente ignora también su significado. Se burla de la manera en que se podrían burlar de él cuando habla inglés o algún otro idioma pero por alguna razón él debe pensar que él sí puede hablar otro idioma con su acento nativo, los indígenas no. No sólo discrimina a su propia gente sino también a sí mismo porque no creo que no tenga sangre indígena en sus venas y, si no la tuviera, se discrimina igual porque seguramente come chile, tortillas, flor de calabaza y huitlacoche y presume en el extranjero la pirámide del Sol.

La burla discriminatoria de los hablantes de nuestras lenguas nacionales por siglos es lo que ha dañado tanto a los Pueblos Originarios orillándolos a dejar de hablarlas, uno de los motivos por los que se están perdiendo. Escucharlos con su acento y sus formas debería ser ocasión de orgullo y disfrute porque ahí dejan entrever su cultura, ésa que desconocemos la mayoría de los mexicanos y que también es nuestra. Y es también razón de admiración.

Hace unos años, después de pasar algún tiempo en un pueblo indígena conviviendo con la gente y oyendo con atención –aunque sin comprender– conversaciones y algunos discursos en náhuatl, admirando la fluidez con que cambian de una lengua a otra, cómo van haciendo lo que en la traducción profesional llaman “interpretación simultánea”, sin diccionarios, sin apuntadores. Y luego de muchas horas consecutivas de escucharlos, con sorpresa y maravillada, me di cuenta de que ¡ése es el acento de los mexicanos del centro del país! ¡el acento del español mexicano del centro del país! Exactamente ése, por eso hablamos así, por eso marcamos todas las letras al hablar, todos los sonidos, no se nos va uno, no arrastramos las letras ni por equivocación, así hablan los nahuas, es el acento nahua que predominó por encima del español impuesto, muy a pesar de la “z” y la “j” muy marcadas y notorias del español de España, en el mexicano el sonido “j” mantiene una suavidad y la “t” es clarísima, no se confunde con “d” y, después de esta experiencia, el sonido “t” me pareció muy mexicano, muy náhuatl. –Acoto: los que diseñaron esa propaganda de “desprestigio” de López Obrador con la mofa sobre la supresión de la “s”, ¿no acaso estaban demostrando lo orgullosos que se sienten de pronunciar todas las letras de las palabras? ¡cuánta contradicción! ¡por Dios!–

Probablemente eso mismo sucede con los acentos de otras regiones de México, deben tener influencia de sus lenguas originarias. Sentí que cualquier barrera que pudiera existir todavía entre ellos y yo se desvanecía en ese momento porque tengo algo de ellos que es notorio: mi acento –suelen tildarme de “criolla”, de no mestiza, de hija de extranjeros nacida en el país, lo cual no soy, tengo sangre otomí, eso me dijeron, y posiblemente nahua, por la región donde nací y la procedencia de los abuelos, aunque nadie lo dijo–.

¿Qué pensaría ese alto funcionario y tantos otros mexicanos si lo supieran?

Deberían saberlo y hacer conciencia para erradicar el racismo en nuestro país, sólo así, con educación para nuestros niños y conciencia en los adultos se logrará porque en las aulas de nuestras primarias no nos hablaron de esto, los temas relacionados con los indígenas y sus comunidades estuvieron y han estado fuera de los programas de educación y deben incluirse, que la infancia en el país tenga claros sus orígenes, que los adultos hagan conciencia de que los Pueblos Originarios están estrechamente ligados a nosotros, enraizados en nosotros, que se haga conciencia de lo que está frente a las narices y se ha omitido por la colonización desde entonces, se requiere conciencia y educación que quiten la venda de los ojos para observar que los indígenas están presentes desde que decimos “buenos días” cada mañana, en la vida diaria, en el habla, en la comida, en el estilo de vida, en el carácter, y por esto mismo digo ¿cómo se atreven a discriminarlos sin antes verse en un espejo? todo eso que atrae a extranjeros, el humor y todo eso que nos hace amables y agradables a los extranjeros, el carisma, –la mexicanidad–, está íntimamente relacionado con los Pueblos Originarios, ¡es la sal de la mexicanidad!, ¡el sabor!, ¿qué más evidencia quieren? porque incluso los mexicanos que no son mezcla, los mexicanos “criollos”, aman la mexicanidad… con “x” que suena “j” (suave)…


 

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